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Circular 049 de 2024 Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres -UNGRD

Fecha de Expedición:
20/06/2024
Fecha de Entrada en Vigencia:
Medio de Publicación:
La Secretaría Jurídica Distrital aclara que la información aquí contenida tiene exclusivamente carácter informativo, su vigencia está sujeta al análisis y competencias que determine la Ley o los reglamentos. Los contenidos están en permanente actualización.


 
 

CIRCULAR 049 DE 2024

 

(Junio 20)

 

PARA: Gobernadores, Alcaldes, Coordinadores Departamentales, Distritales y Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres, Directores de Corporaciones Autónomas Regionales, Entidades Operativas, Entidades Sectoriales, Organizaciones de Cooperación Internacional en Colombia, Organizaciones de la Sociedad Civil, Comunidades y demás integrantes del Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de la Región Caribe Continental e Insular.

 

DE: CARLOS ALBERTO CARRILLO ARENAS

 

Director General

 

Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres

 

ASUNTO: Lineamientos para la preparación y alistamiento ante la temporada de menos lluvias de mitad de 2024.

 

Respetados integrantes del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres SNGRD, reciban un cordial saludo.

 

Como parte de las actividades de coordinación del SNGRD, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres emite la presente circular de temporada de menos lluvias de mitad del año, la cual tiene la particularidad de empezar bajo condiciones de neutralidad en el océano Pacífico tropical con una tendencia al enfriamiento de sus aguas.

 

Desde la UNGRD se ha recalcado que Colombia en general es un país en donde la diversidad climática es significativa, lo que conlleva a tener una distribución heterogénea de las precipitaciones en espacio y en tiempo. Asociado a ello, los acumulados anuales de lluvia producto de los promedios de registros históricos, nos muestran que definitivamente hay zonas del país en donde llueve más y otras en donde, por el contrario, las lluvias suelen ser bastante bajas, situación que lógicamente implica un mayor nivel de propensión a la ocurrencia de fenómenos de origen hidrometeorológico de diversa índole.

 

Pero adicional a ese comportamiento espacial y natural de las lluvias en nuestros territorios, es importante mencionar el ciclo anual de las precipitaciones, es decir, las épocas de más y menos lluvias, lo que sugiere establecer acciones preparativas a nivel territorial y sectorial, en función de la prevención.

 

En ese sentido y muy de la mano con el objeto de esta circular, los análisis del ciclo anual de la precipitación permiten determinar que normalmente desde mediados de junio se registra un descenso en las lluvias en buena parte de la región Andina, en áreas del centro y norte de región Caribe, así como en algunas zonas de la Orinoquía, situación que se hace más notoria en julio y agosto regularmente. Pero allí es importante señalar que a pesar de que se presente una disminución en la intensidad y frecuencia de las lluvias, esto no quiere decir que deje de llover totalmente. Por lo anterior, se reconoce al periodo de mediados de junio hasta mediados de septiembre como la temporada de menos lluvias de mitad del año, razón por la cual deben realizarse las acciones del caso en materia preventiva.

 

Ahora bien, es importante tener muy en cuenta que los registros históricos de las estaciones meteorológicas del IDEAM, indican que normalmente entre mayo y julio suelen presentarse cantidades importantes de precipitación en amplios sectores de la Amazonia (con excepción de los alrededores de Leticia en donde suelen presentarse los valores más bajos del año) y del centro, norte y oriente de la Orinoquía. Por lo anterior, nuevamente se recomienda a los coordinadores de gestión del riesgo a nivel territorial (en los departamentos de las regiones referidas), continuar con el seguimiento de las condiciones lluviosas de la temporada, con el fin de reforzar las actividades preventivas y de preparación según el caso, dada la posibilidad de que estas generen situaciones de riesgo por su grado de amenaza y/o vulnerabilidad.

 

Cabe mencionar que a las condiciones propias de la época se suma una temporada de ciclones que se advierte muy activa para el 2024. El pronóstico de eventos en categoría "tormenta con nombre" es de 21 para este año, en contraste con el promedio anual que suele ser de 14 en esta categoría. De estas 21, se espera que 11 se conviertan en huracanes, cuando el promedio anual es de ocurrencia de huracanes es de 7; a su vez, es probable que al menos 5 de ellos lleguen a convertirse en sistemas de categoría mayor (3-4-5), un escenario complejo teniendo en cuenta en estas categorías mayores es donde más daños y pérdidas se suelen presentar.

 

Por lo anterior, el IDEAM ha advertido que hay una probabilidad importante de que puedan presentarse excesos de lluvia en amplios sectores del país durante los próximos meses, situación que debe tenerse en cuenta.

 

Bajo estas consideraciones iniciales la UNGRD, emite las siguientes orientaciones de preparación y alistamiento:

 

1) Articulación del Plan de Desarrollo Territorial con la Estrategia Departamental y Municipal de Respuesta a Emergencias (EDRE/EMRE) y al Plan Municipal /Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres (PDGRD/PMGRD), donde su marco estratégico y componente programático estén articulados con el plan anual de inversiones, para que se prioricen e impulsen las acciones concretas a través de la inversión de recursos, tendientes a gestionar el riesgo en los territorios.

 

2) Analizar los contenidos de los PDGRD/PMGRD, haciendo énfasis en la caracterización de escenarios de riesgo relacionados con la ocurrencia de los fenómenos El Niño/La Niña. Se busca identificar áreas susceptibles, elementos expuestos, posibles vulnerabilidades, así como las medidas de intervención necesarias para comprender y mitigar los riesgos, como parte de la preparación y el fortalecimiento para la respuesta a emergencias.

 

3) Revisar y actualizar los planes de contingencia por fenómeno de la Niña, considerando los escenarios de riesgo que se pueden presentar durante la temporada de menos lluvias de mitad de 2024 y lo establecido en la Circular 036 del 16 de mayo de 2024 de la UNGRD[1], de manera articulada con las Estrategias Territoriales (departamentales y municipales) para la Respuesta a Emergencias.

 

4) Identificar los puntos críticos por escenario de riesgo y realizar el monitoreo y seguimiento en zonas urbanas y rurales, tomando las acciones necesarias para la protección de la vida y seguridad de los habitantes; de igual forma, para la protección y seguridad de animales de compañía, animales de producción y/o fauna silvestre que se encuentren ubicados en zonas de alto riesgo.

 

5) Verificar la articulación de la EMRE con los planes de emergencia sectoriales, institucionales, comunitarios y familiares.

 

6) Fortalecer las instancias de coordinación, asesoría, planeación y seguimiento a través de los Consejos Departamentales / Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres - CDGRD/CMGRD, destinadas a garantizar la efectividad y articulación de los procesos de conocimiento del riesgo, de reducción del riesgo y de manejo de desastres en el territorio.

 

7) Promover la participación de las distintas secretarías, dependencias o entidades del gobierno territorial en la planificación y en la asignación de responsabilidades en las acciones tendientes a gestionar el riesgo de desastres, desde la órbita de su misionalidad, con lo que se busca fortalecer la Gestión del Riesgo de Desastres como un componente indispensable en la gobernanza del territorio.

 

8) Fomentar la integración de los actores del desarrollo a nivel territorial, mediante la coordinación entre entidades públicas, privadas, comunales y comunitarias, con el fin de generar sinergias y llevar a cabo acciones conjuntas para gestionar los riesgos identificados de manera efectiva.

 

9) Fomentar la creación de sinergias y estrategias colaborativas entre territorios contiguos para gestionar de manera efectiva los riesgos que puedan afectarlos.

 

10) Desarrollar estrategias para fortalecer los Sistemas de Alerta Temprana (SAT)[2] institucionales y comunitarios, estableciendo planes de mantenimiento correctivo y preventivo, así como capacitaciones con el fin de velar por el buen funcionamiento del mismo. Si el municipio no cuenta con SAT, se recomienda generar espacios de organización comunal y comunitaria para establecer y comunicar una probable situación de emergencia y desarrollar un plan que permita identificar las capacidades del territorio para implementar un mecanismo de alerta comunitaria, haciendo uso de los recursos con los que se cuenta.

 

11) Garantizar la efectividad de la actuación interinstitucional en la respuesta a emergencias, fortaleciendo las instituciones a través de buenas prácticas de preparación, tales como la actualización del inventario de capacidades del territorio, la coordinación con entidades operativas, y de medios de comunicación del riesgo, la vinculación de personal y adquisición de equipos e insumos para la respuesta, (kit de maquinaria amarilla y blanca, ayuda humanitaria de emergencia, entre otros).

 

12) Verificar el estado y la disponibilidad de los sitios destinados como alojamientos temporales, centros logísticos humanitarios, centros de reserva, entre otros, que tengan relación con la respuesta a emergencias.

 

13) Desarrollar en la medida de lo posible un Sistema de Información físico y/o electrónico (mapoteca, datos poblacionales, infraestructura expuesta, entre otros) que permita a las autoridades el manejo de la información disponible para la toma de decisiones acorde con las necesidades del territorio.

 

14) Realizar y ejecutar un plan de comunicaciones con lenguaje inclusivo externo para la comunidad garantizando que sea accesible para las personas con discapacidad y que pueda ser comprendido por las comunidades étnicas, haciendo énfasis en campañas preventivas y de conocimiento de los niveles de alerta, así como el desarrollo de un plan interno para los miembros del Consejos Municipales para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cadena de llamado y estado de las redes de telecomunicaciones).

 

15) Socializar con las comunidades los planes de contingencia para los fenómenos asociados a la temporada de menos lluvias y por posible fenómeno de la Niña promoviendo la formulación y/o actualización de los planes familiares, comunales y comunitarios de emergencia, en donde se determinen rutas de evacuación, puntos de encuentro, teléfonos de emergencia y demás acciones de respuesta ante la materialización de una emergencia por cualquiera de los fenómenos que pueden ocurrir ante la temporada de menos lluvias.

 

16) Identificar los recursos disponibles en los Fondos Territoriales de Gestión de Riesgo de Desastres (FTGRD), y si éstos corresponden al nivel de riesgo a los cuales está expuesto el territorio por la primera temporada de lluvias. Adicionalmente, convocar a la junta directiva del Fondo Territorial de Gestión del Riesgo de Desastres, con el fin de asegurar las asignaciones y apropiaciones de recursos que sean indispensables para la respuesta a emergencias.

 

17) Fortalecer los FTGRD, como mecanismos de financiación de acciones tendientes a gestionar los riesgos. Estos deben estar constituidos, con el propósito de invertir, destinar y ejecutar sus recursos en la adopción de medidas de conocimiento y reducción del riesgo de desastre, preparación, respuesta, rehabilitación y reconstrucción. Es imperativo que la secretaría de hacienda territorial o quien haga sus veces, conozca acerca de ese mecanismo de financiación y su funcionamiento.

 

18) Realizar el inventario de los instrumentos de transferencia del riesgo tanto públicos como privados con los que cuente el territorio, como los seguros de bienes públicos (calles, plazas, puentes, caminos, edificios oficiales, escuelas públicas, hospitales, cuarteles, vías públicas, entre otros); el aseguramiento agropecuario (cultivos agrícolas, pasturas, plantaciones forestales, así como las actividades pecuarias, piscícolas y acuícolas); la infraestructura para la prestación de servicios públicos entre otros; esto con el fin de identificarlos y hacerlos efectivos en caso de que se vean afectados de tal manera que no se genere duplicidad en el financiamiento de la recuperación y/o reconstrucción de esos bienes o pérdidas económicas en el caso de las actividades y activos agropecuarios.

 

19) Solicitar a los prestadores de servicios públicos de electricidad, movilidad, alcantarillado, acueducto, aseo, entre otros, los Planes de Gestión del Riesgo de Desastres de las Entidades Públicas y Privadas (Planes de Emergencia y Contingencia), teniendo en cuenta lo establecido en el Decreto 2157 de 2017.

 

20) Activar la cadena de llamado ante una situación de alerta en coordinación con el consejo municipal territorial y especificar las medidas de actuación.

 

21) Estar atentos a los boletines e informes hidrológicos, climáticos y de alertas del IDEAM, respecto a la evolución y proyección de las lluvias en el país, probables incrementos en los niveles de alerta por fenómenos amenazantes asociados a tiempo lluvioso, así como por la presencia de eventos no esperados durante esta temporada.

 

Teniendo en cuenta estas recomendaciones, los invitamos a consultar el anexo a esta Circular, en la cual se encuentra ampliada la información de las acciones a realizar para la preparación y alistamiento ante la temporada de menos lluvias de mediados de 2024.

 

Adicionalmente y conscientes de la vulnerabilidad territorial y el comportamiento climatológico en la heterogeneidad del territorio, se recomienda prepararse ante la probable presencia de los fenómenos asociados a tiempo lluvioso. De manera particular, se hace énfasis ante las avenidas torrenciales, fenómeno que se presenta de manera súbita y es de alta peligrosidad. La UNGRD les comparte las cuencas donde se pueden presentar, en el siguiente link: https://storymaps.arcgis.com/stories/92be247cd0e9478095b60aec45d894cc

 

Así mismo, a sabiendas del pronóstico de la temporada de ciclones tropicales, se recomienda tener muy en cuenta las recomendaciones de alistamiento y preparación emitidas en la circular enviada a todas las entidades del SNGRD y en especial seguir todas las acciones ligadas al Protocolo Nacional de Alerta por Ciclones Tropicales[3], documento que siendo liderado por la UNGRD es el resultado del trabajo interinstitucional con IDEAM, DIMAR, FAO y Aerocivil.

 

La cultura del reporte, es clave para construir conocimiento en el país: reporte a la Sala de Crisis y a la CITEL de la UNGRD las afectaciones en el orden territorial y en los diferentes sectores. Los canales para reportar son:

 

- Vía email para soporte: radioc@gestiondelriesgo.gov.co

 

- Celular (llamadas, WhatsApp): 312 5852311

 

- Teléfono fijo: 601 5529696 Ext. 850

 

De acuerdo a lo establecido en los artículos 57, 58, 59 de la Ley 1523 de 2012, los alcaldes, previo concepto favorable del Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres, podrán declarar la situación de calamidad pública en su respectiva jurisdicción, teniendo en cuenta las causales descritas en dichos artículos y una vez realizada la Declaratoria se debe reportar al departamento para la coordinación, concurrencia y subsidiariedad positiva.

 

Si declara la situación de calamidad, el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres, solicitará a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres la creación de usuario y contraseña para el acceso y diligenciamiento en la plataforma Registro Único de Damnificados - RUD. Es importante citar que, la solicitud de acceso y el diligenciamiento de esta plataforma debe realizarse de manera independiente para cada emergencia que se presente en el territorio.

 

Cabe recordar que sólo se debe realizar la declaratoria de calamidad, cuando el evento ha generado alteración intensa, grave y extendida en las condiciones normales de funcionamiento de la población, lo cual exige ejecutar acciones de respuesta, rehabilitación y reconstrucción que superan las capacidades del territorio, y así mismo permite que el Gobierno nacional, de conformidad con los principios de subsidiariedad y concurrencia, pueda realizar el apoyo a las entidades territoriales, mediante acciones de coordinación en materia de reducción, respuesta y rehabilitación.

 

Ahora bien, en caso que sea necesario suplir la necesidad de alojamiento temporal, ya sea por razones de riesgo inminente o por destrucción total o parcial de la vivienda, o que ésta se encuentre en condición de inhabitabilidad en la zona afectada, es importante recordar que podrán acceder a la ayuda de relocalización transitoria por evacuación. Para (sic)

 

Por todo lo anteriormente referido, como entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, es imprescindible seguir las recomendaciones y aportar a la preparación institucional y comunitaria, así como llevar a cabo las acciones de conocimiento, reducción del riesgo y manejo de desastres que se estimen necesarias para contribuir desde su jurisdicción y competencia, a la seguridad, el bienestar, la calidad de vida de las personas y al desarrollo sostenible.

 

Atentamente,

 

CARLOS ALBERTO CARRILLO ARENAS

 

Director General Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres

 

Elaboró Christian Uscategui Joana Pérez.

Subdirección para el Conocimiento del Riesgo Johanna Rangel.

Subdirección para el Manejo de Desastres

Revisó: Ana Milena Prada / Subdirectora para el Conocimiento del Riesgo

Aprobó: Carlos Alberto Carrillo Arenas / Director General

 

Nota: Ver norma original y anexo en Anexos.

 

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